RETRATO DE MEXICO
- 26 oct 2018
- 3 Min. de lectura

Es increíble como una sola imagen puede contar la historia de nuestro país. Una simple imagen puede contar la historia de generaciones enteras que han vivido en carne propia la miseria, la impotencia y la escasez. Gente que le tiene amor a su patria y que no pierden la esperanza de que algún día venga ese cambio, deseando estar vivos para verlo con ojos propios. "Tiempos de Cambio," Se lee en la desteñida pancarta política que cuelga con cinchos del desgastado portón de lamina podrida que la sujeta. Se observa la cara de un político sonriente, que en algún momento de su campaña toco la puerta de esa humilde casa donde habita un hombre de tercera edad desde que tiene memoria. Seguramente estrecho su mano y le dijo mirándolo a los ojos " Todo va a estar mejor para ti, si me regalas tu voto." "Yo te voy a ayudar."
Muy apenas y se alcanza a distinguir los ojos del viejesito que yace sentado sobre una cubeta, pero su mirada se nota triste y perdida, mirando a la nada. Toda una vida que se ha esfumado, sin haber logrado nada, habiendo puesto todo su esfuerzo día a día, año tras año, sin obtener nada. Un block encima de otro block roto, es la silla de los invitados, y una cubeta para sentarse, son su pequeño patrimonio. Incluso se puede apreciar que la misma cubeta fue sometida a varios años de trabajo hasta que llego a convertirse en asiento de este hombre, victima del sistema político en nuestro país. La pintura azul cielo de la pared de enfrente de la vivienda que fue aplicada sobre el rugoso block ante la falta de recurso para poner un simple enjarre en la pared ya no brilla mas, al igual que la mirada del hombre espera. ¿Que es lo que espera este señor solitario? Se le fue la vida creyendo, esperando que alguien lo ayudara. Hoy los políticos se aprovechan de su inocencia que se asemeja a aquella de un niño. Una chaqueta consumida y deshilada lo abriga en esta temporada de frió a pesar de ser varias tallas mas grandes que la suya. Un pantalón que a simple vista se podría asumir que es el único que tiene desde hace varios años. La camiseta es aun mas vieja. Unos tenis que alguien le regalo, los calza a pie desnudo, sin calcetas.
Al interior de su vivienda se alcanza a apreciar una cortina, o mas bien una sabana, que cumple la función de una puerta, a falta de ella. Las manos del anciano delatan toda una vida de trabajo físico.
La flamante bandera de México ya no brilla mas, pero ahí esta, su falta de color es un clamor de justicia para el patriota que se observa ahí, cruzado de piernas. Como el hay muchos, en cada ejido, en cada municipio, en cada estado de la Republica Mexicana. Se han acostumbrado a vivir al día, a necesitar poco, a tratar de ser felices con lo poquito que tienen, comiendo para sobrevivir aunque sean unas migajas de pan y un sorbete de agua. Esperando horas y horas para recibir atención medica, caminando kilometros y kilometros hasta acabarse la suela de sus zapatos, paso a pasito. Invisibles son los pobres para la sociedad. La clase política evita a toda costa a los pobres, incluso como tema de conversación, prefieren no pisar su terreno, no acercarse a ellos, únicamente en tiempos de campaña, después pretenden que no existen.
La sociedad de clase media-alta sabe muy poco al respecto de personas como el que se observa en la imagen, puesto que semejantes lugares de sufrimiento colectivo el mundo los aísla muy escrupulosamente y no quiere oír hablar de ellos y mucho menos verlos. Es por ello que esta gente vive en colonias alejadas de los centros comerciales y lugares de esparcimiento. Esta imagen es un retrato de un país pobre, un país de gentes hambrientas, en el cual muchos están optando por recurrir a un arma, una metralleta, puesto que ya no tienen nada que perder. Es una guerra por un puñado de maíz, o un cuenco de arroz, y todo pillaje resulta tanto mas fácil cuando estamos en un país donde reina la impunidad, un sistema de justicia casi inexistente. México es un país donde entre los que quieren comer y los almacenes llenos se levanta un obstáculo muy alto... el juego político.
Autor de nada










































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